¿Autocuidado o evitación de la incomodidad? | Cristina Berzosa Psicología
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¿Autocuidado o evitación de la incomodidad?

Estamos aprendiendo a poner límites, y eso está bien. Pero también estamos empezando a confundir lo que nos hace daño con lo que simplemente nos incomoda — y ese matiz importa.

¿Autocuidado o evitación de la incomodidad? — Cristina Berzosa Psicología

En los últimos años hemos integrado términos de la psicología en nuestro vocabulario cotidiano: límites, responsabilidad afectiva, autocuidado, red flags. Esto ha ayudado a miles de personas a salir de dinámicas de complacencia destructiva.

Sin embargo, estamos cayendo en el extremo opuesto: confundir lo que nos hace daño con lo que simplemente nos incomoda.

El matiz

Daño no es lo mismo que incomodidad

Son dos cosas distintas, y tratarlas como si fueran la misma tiene consecuencias reales en cómo nos relacionamos.

Lo que te hace daño

  • Destruye tu autoestima
  • Vulnera tus valores

Aquí sí hay que poner límites.

Lo que te incomoda

  • Una conversación pendiente
  • Ceder un día en un plan
  • Acudir a una cita cuando estás perezosa

Es la base sobre la que se construyen las relaciones duraderas.

Si clasificamos cualquier atisbo de incomodidad como una «amenaza» de la que huir bajo el lema del autocuidado, terminaremos en un aislamiento social progresivo.

Autoobservación

Preguntas que ayudan a distinguirlo

Antes de decidir si algo merece un límite o simplemente hay que sostenerlo, puede ayudar hacerse estas preguntas:

  • ¿Esto vulnera un valor mío, o solo me saca de mi rutina o mi comodidad?
  • ¿Lo que siento es malestar por algo puntual, o es un patrón que se repite y me desgasta la autoestima?
  • Si evito esto, ¿protejo algo importante para mí, o simplemente esquivo una conversación incómoda?
  • ¿Esta decisión me acerca a las personas que quiero, o me va aislando poco a poco?
  • ¿Estoy usando el lenguaje del autocuidado para explicar algo, o para justificarlo después de haberlo decidido?

Ninguna de estas preguntas tiene una respuesta automática. El objetivo no es aplicar una fórmula, sino pararse a mirar con honestidad qué está pasando antes de actuar.

Contexto

Y aquí, otro problema importantísimo

Un post sobre «saber decir no» es leído por millones de personas con necesidades opuestas:

Al complaciente le enseña a respetarse.

Al evitativo le sirve de justificación para no comprometerse ni dar la cara.

El mismo mensaje, la misma frase, el mismo minuto de vídeo — y dos efectos completamente opuestos, dependiendo de quién lo esté leyendo y de qué historia trae detrás. Eso es lo que un contenido genérico nunca puede saber: si la persona al otro lado necesita permiso para protegerse, o excusa para desaparecer.

El contenido en redes da pautas generales,
pero la salud mental requiere contexto y criterio propio.

Por eso, cuando en consulta trabajamos con límites, no partimos de una norma general, sino de la historia concreta de cada persona: de dónde viene esa dificultad para sostener la incomodidad, o esa facilidad para llamar «límite» a lo que en realidad es evitación.

Resumí esta reflexión en un reel:

En la práctica

Sostener la incomodidad, sin hacerte daño

1

Nombra qué sientes exactamente

«Me incomoda» y «me hace daño» no son lo mismo, aunque a veces se sientan parecido al principio. Ponerle la palabra correcta ya es el primer paso.

2

Pregúntate qué protege esa decisión

Si al evitar algo no proteges ningún valor ni tu autoestima, probablemente no sea un límite: sea evitación.

3

Sostén lo pequeño, aunque incomode

Una conversación pendiente, un plan que no te apetece del todo, una cita cuando estás cansada: sostener estas cosas es lo que construye vínculos que duran.

4

Pide ayuda si no logras diferenciarlo

Si te cuesta distinguir dónde termina el límite sano y empieza la evitación, hablarlo en terapia ayuda a mirarlo con perspectiva, sin juicio.

No todo el mundo necesita aprender a poner más límites; a veces lo que necesitamos es aprender a sostener la incomodidad por el bien de las personas que queremos.

¿Estás poniendo un límite, o estás evitando algo que en realidad solo te incomoda?

FAQ

Preguntas frecuentes

Lo que te hace daño suele vulnerar tus valores o dañar tu autoestima de forma sostenida; ahí sí hace falta poner un límite. Lo que te incomoda —una conversación pendiente, ceder un día en un plan, acudir a una cita cuando no te apetece— no te daña: simplemente te saca de la zona de confort, y suele ser necesario sostenerlo para que la relación siga adelante.

Poner límites es sano cuando protege algo real: tu autoestima, tus valores, tu integridad. Cuando se convierte en una forma sistemática de evitar cualquier incomodidad, deja de ser un límite y pasa a ser evitación, con el riesgo de un aislamiento social progresivo.

Porque el contenido en redes da pautas generales, pero la salud mental requiere contexto y criterio propio. Un mensaje sobre «saber decir no» puede ayudar a una persona complaciente a respetarse, y al mismo tiempo servir de justificación a una persona evitativa para no comprometerse ni dar la cara.

No. El autocuidado y los límites son herramientas necesarias cuando protegen algo real. El matiz está en no usarlos como excusa para evitar cualquier roce, conversación difícil o compromiso que resulte incómodo pero no dañino.

¿No tienes claro si es un límite o una evitación?

Agendamos una llamada gratuita de 15 minutos para conocernos y ver cómo podemos trabajarlo juntas en terapia.

Cristina Berzosa, psicóloga colegiada AO08272
Escrito por

Cristina Berzosa Ramos

Psicóloga · Nº colegiada AO08272, Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental · Trauma, apego, EMDR y terapia de pareja. Atención online y presencial en Málaga.

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