Del reproche al «yo siento»
En la práctica clínica y en terapia de pareja veo a diario cómo la forma en la que nos comunicamos puede alejarnos por completo de lo que realmente necesitamos. Solemos recurrir al reproche, la crítica o la queja con la esperanza de que la otra persona cambie o nos entienda. Sin embargo, lo único que conseguimos es que el otro active sus defensas y la conversación termine en un callejón sin salida.
Para romper este patrón, la Comunicación No Violenta (CNV) —modelo desarrollado por Marshall Rosenberg— nos ofrece una alternativa profundamente transformadora: aprender a comunicarnos desde el «yo siento» y la responsabilidad personal, conectando con nuestras verdaderas necesidades sin juzgar ni culpar a los demás.